martes, 5 de febrero de 2019

Querido y odiado a partes iguales

Tomada en Vitoria el 26 de noviembre del 2018 a las 8:09/Publicada el 4 de febrero del 2019.
Si el viernes vuelvo en el Intercity 04177, un tren nocturno, rápido, cómodo, asequible y (casi siempre) puntual, el lunes voy en el Regional Exprés 16000, conocido popularmente al menos hace unos años como “el Lehendakari” tal y como me recordaron J.M. Trigos e Iván Amelibia, servido casi siempre por una 447 PMR. Normalmente suele tardar una hora y siete u ocho minutos en llegar desde Ormaiztegi (donde efectúa parada a las 7 en punto) hasta Vitoria. Es evidente que la comodidad del Intercity es superior, aunque la hora y poco tampoco es que se haga tediosa en estas unidades; el precio, curiosamente, es superior: los 6,70€ que desde el 1 de enero cuesta mi recorrido son muchísimo más que los 4,70€ que en tarifa promo cuesta el viaje de Vitoria a Zumarraga, el cual normalmente dura poco más de media hora.

A pesar de ello, este tren tiene también sus ventajas: permite a los estudiantes (entre los que me incluyo) viajar a Vitoria el lunes o cualquier día de la semana por la mañana, antes del inicio de las clases, en lugar de viajar el domingo por la noche. Además, más que un Regional Exprés es casi un Cercanías alargado, por lo que para en poblaciones guipuzcoanas en las que los Media Distancia no paran, haciendo que los viajeros no tengan que desplazarse a estaciones de mayor entidad.

Como ya he dicho, normalmente no falla en su puntualidad, aunque al ser uno de los primeros trenes del día los posibles percances meteorológicos ocurridos durante la noche pueden hacerle más mella en ésta que a otros. Hoy, por ejemplo, los efectos de las bajas temperaturas han creado problemas en la circulación de los trenes. Al llegar al apeadero a esperarlo, he apreciado que el Cercanías que a las 6:55 pasa hacia Brinkola estaba parado y banalizado en la vía 1 (la de Irún) a la altura del puente. En un principio pensaba que era alguno de los primeros Cercanías hacia Irún o Lezo que había tenido algún percance, pero acercándome allí me he dado cuenta de que en el puente había una segunda unidad en la vía de Madrid, la 447-283, con todas las luces apagadas y completamente parada. Tras unos cinco minutos la otra 447 ha reiniciado su marcha y yo, mosqueado, he vuelto hacia el apeadero, pensando que quizás el dichoso 16000 habría quedado suspendido o vendría con muchísimo retraso, ya que el siguiente tren anunciado (tras muchos cambios en la cartelería y la megafonía) en la vía 1 (la de Irún) supuestamente tenía como destino Zumarraga. A los 10 minutos ha pasado un 120 lentamente con paneles de "Madrid Atocha", y tras él el 16000, que me ha dado un increíble alivio, algo más de 30 minutos más tarde de lo habitual.

Nada más montarme ya he podido oír las quejas de los viajeros, a los que les fastidiaba más haber madrugado en balde que llegar tarde. "Es que la RENFE siempre igual", "estos trenes no están preparados para el invierno", "¡las siete menos cuarto y aún sin llegar a Zumarraga! ¡increíble!". Y aún les faltaba por aguantar: después de volver a su vía habitual en el apartadero de Gabiria, antes de entrar en Zumarraga el tren ha parado a la salida del túnel, cosa que horripilaba a más de una viajera. Menos de cinco minutos después, con la recepción de los viajeros de dicha estación, se volvían a oír las mismas quejas, ampliadas por algunos veteranos viajeros que parecían combatientes de la División Azul hablando de la nieve y el frío que pasaron hace un montón de años, esperando a este mismo tren.

A partir de Zumarraga la nieve se hacía más presente, y la helada catenaria producía luminosas chispas blancas y tirones que empezaban a aterrar otra vez a las viajeras que poco más y se desmayaban allí mismo. En Bríncola se presenciaba una escena aún peor: el tren, con las chispas y ya pocos tirones, llegaba a aquella desierta estación cubierta por la nieve. El factor estaba esperando también a su llegada, seguramente para darle alguna instrucción. Al salir, más chispas y tirones, un ritmo muy lento, quejas, teorías sobre la naturaleza de las incidencias, un cruce con un portacoches varado en la nieve cual ballena en una playa... llegan los túneles, entre los cuales se dejaba ver la preciosa y blanca sierra de Aizkorri iluminada por las luces del amanecer que han generado gran expectación entre todos los viajeros que iban despiertos, y la unidad acelera y asciende poco a poco hasta Alsasua, donde la situación ya estaba bajo control al parecer. Tras eso, en la neblinosa y algo nevada llanada, intentando recuperar un poco del tiempo perdido, ha acelerado el ritmo aunque moderadamente debido a las condiciones climatológicas, las frenadas eran más bruscas en las estaciones y las paradas eran ligeramente más cortas de lo habitual.

Al fin, a las 8:54, con casi una hora de retraso, ha llegado a Vitoria el 16000. Ha faltado poco para que los viajeros, a pesar de su evidente enfado, comenzasen a aplaudir, o al menos eso quiero pensar.


domingo, 18 de noviembre de 2018

El ocaso

Surexpress remolcado por la 252-035 en Vitoria el 14 de septiembre del 2018 a las 20:48.
Con las últimas luces del día llega el Surexpress a la estación de Vitoria. A estas horas los últimos viajeros del día esperan a su tren, los abuelos llevan a sus nietos a esperar a su padre que viene del trabajo, mientras les hablan del Ferrocarril Vasco-Navarro, de la estación en Los Herrán, del ramal a Estella, de los soldados que hacían “la mili” y colapsaban la estación del Norte. Señores mayores se reúnen para observar las maniobras de los convoyes fuera de servicio mientras comentan la de empleados que cualquier estación pequeña en medio de la nada podía llegar a tener, o el chiste del billete para Dos Hermanas (que según uno de ellos ocurrió en Miranda). Una avispada niña, que desea ser como su amigo Pablo que sabe inglés y no tiene problemas para hacer los ejercicios de la escuela, discute con su abuela sobre la funcionalidad de las ventanas del vestíbulo de la estación, mientras ella y su abuelo halagan la belleza del edificio, construido en 1934.

Es increíble el poder de atracción de la vía. Me di cuenta una tarde mientras estaba pasando el rato en esta misma estación, cuando ante el anuncio del paso de un tren sin parada casi todos los presentes en aquel andén se acercaron a ver pasar el tren, contradiciendo a la megafonía que aconseja no acercarse a la vía: el factor, el vigilante, dos señores trajeados, yo mismo...

«¡Hala, todos a la vía!» le dijo amistosamente el factor al vigilante, que mostró cierto interés en saber cuál era el tren que venía, y después el motivo del retraso del siguiente. «Habrá tenido algún problema al salir de Madrid» le respondió. Poco después comenzaron a divisarse en la lejanía los faros de las 333 que remolcan el bobinero que todas las tardes cruza la ciudad dirigiéndose a Irún, y luego vuelve de madrugada.

Los empleados se afanan en terminar la jornada, el vigilante de seguridad y la azafata de Atención al Cliente charlan amistosamente esperando a los últimos trenes. En ese mismo momento, en el tren, parejas jóvenes yacen en la cama abrazados, hombres de negocios sentados en los mullidos asientos, mujeres tomando café en el coche cafetería, todos esperan a que el tren retome su marcha a Lisboa Santa Apolonia.

Mientras también ocurre el ocaso de este jovial ambiente, el abuelo le comenta con un tono no demasiado alegre a su curioso nieto los planes de futuro de Adif de soterrar todo el recorrido por la ciudad, y convertir la estación en poco más que un centro comercial.

440-207 estacionada en Vitoria tras servir el Lince Madrid-Vitoria el 21 de septiembre a las 20:55

viernes, 20 de julio de 2018

Ambiente ferroviario

Ayer tuve que ir a Vitoria a la mañana. Llegué a las 6:30 con mi padre para poder estar a las 8:00 entregando la matrícula de la universidad. Tras llevar a cabo las gestiones dí una vuelta por la ciudad, pudiendo sacar algunas fotos, como esta sacada hacia las 12:00 a los tranvías que la recorren.


Aunque no tuviera demasiadas esperanzas de ver gran cosa, el día resultó ser bastante curioso: volvió una dresina a media mañana que salió horas antes de allí, y además, al volver de dar una vuelta y almorzar, estaba apartado allí el Tranvía Bahía de Cádiz, al que saqué varias fotos, por ejemplo ésta junto a un 120 sirviendo un Alvia a Madrid-Chamartín hacia las 10:33.



En fin, saqué varias fotos interesantes en la estación "patatera" y después pensé que estando allí debería aprovechar y acercarme a pasar la tarde a Miranda de Ebro. Después de intentar pagar con un billete en la máquina expendedora (cosa que resultó imposible) y darme otra vuelta por la ciudad buscando un cajero de Kutxabank para poder ingresar el dinero en la tarjeta, adquirí un billete para el Regional Express 16204, que tenía programada su salida a las 14:30 y la llegada a las 14:57. Llegó a la estación la grafitteada 440-203, y al montar en ella no me percaté de la invertivilidad de los asientos, un detalle que no conocía y del que hice uso inmediato tras ver a un señor usarla.
253-030 parada junto a la 470-110 que serviría el RE a Miraflores a las 15:00.

Casi media hora después de un placentero viaje solamente mancillado hacia el final por las estridentes risas de una viajera, que hablaba por teléfono con una amiga a la que comparaba con el pillo Lazarillo de Tormes por las andanzas que ella le contaba, llegué a la mítica estación de Miranda de Ebro. Nada más salir del Regional noté el ligero olor a creosota que emanaba de las traviesas de madera calentadas por el sol que aún dan su servicio en la inmensa playa de vías, como siempre llena de mercancías a la espera de partir o reanudar su marcha. Los ferroviarios, tanto los de camisa azulada y pantalones de pinza como los de chaleco reflectante también campaban a sus anchas, como debe ser, y hacían que aquel caos de vías y cable tuviera orden.

252-029 junto al Alvia a Madrid a las 16:15.
311-108 maniobrando con un corte siderúrgico hacia las 17:00.
Mientras sacaba fotos al material que vagaba por allí (una 319 de Tecsa de la que no he encontrado la foto, todas las que véis por aquí...) vino un auscultador de vía. Pensé que se acercaría algo más a la estación, pero nada más acercarme comenzó la vuelta al depósito, por lo que la fotografía que tomé tuvo que ser recortada.
Auscultador Ultrasónico de vía hacia las 15:30.
Poco después, me percaté de la presencia de un señor con una cámara en el andén, con el cual inicié una conversación usando mi efectivo aunque quizás rudimentario inglés. “There’s not so much going on here”/“no hay mucho movimiento por aquí” me dijo, yo no le contrarié a pesar de que no estaba muy de acuerdo con él, aunque quizás él estuviera acostumbrado a un tráfico más intenso. Tantos trenes, tantas llegadas y salidas, tantas maniobras... abruman a cualquiera que no esté acostumbrado al trote hasta en una tarde tranquila en Miranda, que nunca defrauda. Este señor resultó ser un amable holandés que durante sus viajes de negocios saca algún que otro rato para acercarse a la estación más cercana y sacar algunas fotos que guarda para sí mismo. También después me encontré con un señor armado con un trípode y un chaleco reflectante, pero no tuve oportunidad de charlar con él.
Tras disfrutar de una tarde muy ferroviaria tomé el Media Distancia 18063, el Madrid Chamartín-Irún, en el que la experiencia de viaje fue algo menos cómoda que en el humilde Regional Express, tanto por los grillos de las piezas como por el traqueteo que producía una molesta maleta que descansaba en el compartimento de equipaje. Salí de Miranda a las 17:41 y llegué a Zumárraga a las 18:52, de donde inmediatamente salí para tomar un autobús de la linea GO05 que me llevase directamente a mi pueblo.

martes, 10 de julio de 2018

¡Viva el vino!

Regional Exprés a Miranda de Ebro con la 470-173 en Etxarri-Aranatz a las 17:12.


El pasado viernes pasé la tarde con Giputrains en Navarra, por Etxarri-Aranatz y Alsasua. Tuvimos bastante suerte en cuanto a circulaciones, ya que aparte de las circulaciones normales (como el Regional Exprés Zaragoza Miraflores-Miranda de Ebro servido por la 470-173 con rótulos del Tren del Vino que ilustra estas líneas) pasó un TECO Jundiz-Zaragoza de Low Cost Rail, un convoy puro de Maerks de unos 550 metros de largo remolcado por la 333-333. Por desgracia tuvimos mala suerte en cuanto a la luz, ya que a pesar de que todos nos vinieron de cara al sol, pero éste comenzaba a sombrear el lado del que estábamos, y para más inri la megafonía no avisó del LCR y a mi compañero no le dio tiempo a sacarle una foto.

333.333 con el LCR en dirección a Jundiz a las 18:20.
Alvia en dirección a Miranda hacia las 17:30.
Ya cuando fuimos a Alsasua pasaron un portaautos a Lezo remolcado por la 253-068, un Abroñigal formado por bobinas y plataformas vacías de tubos y arrastrado por la 251-011, y el Trasona formado por un corte carrilero y remolcado por un doblete de primas. El Arco vino con 20 minutos de retraso con lo cual descartamos quedarnos a sacarle una foto. Esperemos que haya más ocasiones como esta.
251-011 con el Irun-Abroñigal en Alsasua hacia las 18:35h.
Doble tracción de 333 con el Trasona a las 18:45.
253-068 con un portacoches a Lezo hacia las 19:20.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Advertencias y peligros

447-144 en dirección a Brinkola a cargo del Cercanías 32766 a las 18:34.
El domingo a la tarde estuve en este enclave cercano a la antigua papelera de Legorreta sacando unas cuantas fotografías. Ya tenía en mente desde hace tiempo visitar aquel lugar pues el túnel, el puente y los postes de Norte formaban en conjunto un encuadre ideal para cazar algún tren de los de antes, alguna japonesa remolcando un colorido TECO, bobinas descubiertas, cisternas, un estrella... o en consonancia con la época de los postes alguna imponente cocodrilo remolcando vagones cerrados, o un reluciente expreso a la vieja usanza...

La única circulación interesante durante el tiempo que estuve allí, el Trasona en dirección Irún con doble 333 y carriles, me pasó a contraluz, así que tuve que conformarme con sacar unas cuantas fotos a los cercanías que, como el de la imagen, pasaban en dirección a Brinkola, y para más inri, por lo expuesto del lugar, que queda entre la antigua N-I y la vía, fui testigo de las miradas de ciclistas obnubilados por mi presencia en aquel páramo, de los chismorreos de viejas impertinentes e incluso de la advertencia de una amable señorita al volante de un Ford blanco que paró y me indicó cuán peligroso era permanecer en aquel lugar mientras me miraba preocupada como si me tratara de un suicida. Sí, puede que esté loco por pasarme más de una hora al lado de la vía esperando que pase un tren para captar su paso con mi cámara, pero creo que tanto yo como la mayoría de personas que forman parte de esta afición somos conscientes de los posibles peligros que entrañan los caminos de hierro y por ello prestamos atención y tomamos medidas de seguridad. Aún así, dada la ignorancia de algunas personas sobre la existencia de esta afición y sus vicisitudes, en estos caso lo correcto es responder amablemente un «sí, lo sé, estoy sacando fotos».

miércoles, 14 de marzo de 2018

A la tercera va la vencida



Por suerte a veces coinciden los avisos más jugosos con los ratos libres que uno tiene. La primera vez que pude ver la 251.004, la Reina, fue una tarde de 2016, ya casi al anochecer con las correspondientes condiciones lumínicas contrarias y si no recuerdo mal venía pintarrajeada, por lo que evidentemente la fotografía resultante no valía para nada, pero la satisfacción de verla rodar fue enorme. La segunda vez que la vi, en marzo de 2017 arrastrando el bobinero de Trasona en dirección a Irun, la fotografía no me convenció demasiado ya que el frontal me salió trepidado, pero la publiqué en nochevieja de ese mismo año para despedirlo. Esta tercera vez, sin embargo, coincidió con que además las condiciones de luz y de pintura de la locomotora eran inmejorables; el hecho es que el pasado domingo antes de comer recibí el aviso de Álvaro Gracia, al que desde aquí mando mi agradecimiento, así que sin prisa pero sin pausa me dirigí hacia el viaducto de Ormaiztegi por el lado Zumarraga, donde a la tarde se pueden sacar buenas fotos a los trenes provenientes de Miranda y en días nublados a casi cualquier hora a cualquier tren. Hacia las 13:25 pasó arrastrando el TECO en dirección a Abroñigal. En este caso estaba cubierto por nubes casi tormentosas a pesar de que tuve que rezar por que no se abriera ningún claro y pude sacar la foto desde la pasarela del mismo puente, cosa no muy recomendable personalmente pero que sin embargo resulta estéticamente bello en las fotos.
251-004 arrastrando el siderúrgico de Trasona el 8 de marzo del 2017 hacia las 15:20.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Estrenando diciembre

Cada vez que nieva subo a Brinkola a ver cómo está el panorama, ya que es donde más nieve suele caer del núcleo de Cercanías. Allí, además de sacar algunas fotos con el increíble paisaje que se forma, se puede disfrutar del auténtico sabor ferroviario, que cada día lamentablemente va a menos.

Dos 446, una apartada y otra efectuando parada hacia las 11:00.
Al llegar a la estación, he visto al factor tomando fotos con una Nikon; era también aficionado a la fotografía y ha aprovechado la ocasión para sacar algunas fotos. Tras entablar algo de conversación con él y fotografiar las 446 que estaban estacionadas esperando servicio ataviadas con lazos rojos por el Día Internacional de la Lucha contra el Sida, me ha dado información sobre las circulaciones previstas.

Irun-Abroñigal arrastrado por la 251-027 hacia 12:00 aproximadamente

Ha habido momentos en los que la ventisca casi acaba con mi cámara, haciendo que se le filtrase algo de humedad al objetivo y se empañase durante el viaje de vuelta. Tras tomar muchas fotos, entre ellas ésta de la 251-027 arrastrando un Teco a una prudente velocidad afrontando el principio de la dura subida que aún le quedaba hasta Alsasua, al volver a casa he podido disfrutar de un viaje en cabina en Cercanías gracias a un amable maquinista. Los golpes en el parabrisas de la nieve que caía de la catenaria me han dado algún que otro susto.

Un saludo y mi agradecimiento a los presentes.
Fotografías tomadas con el móvil durante el viaje en cabina. Estación de Zumarraga.

Antiguo apeadero de Gabiria.


Salida de la estación de Zumarraga en el lado Irún.

Viaducto de Ormaiztegi.

viernes, 14 de julio de 2017

Dispositivo policial


Poco antes de la toma hacia las 19:00h esta fotografía de un portacoches remolcado por la 253-059 en dirección al puerto de Pasajes, única caza del día, de un Cercanías con destino Beasain que efectuó parada en este apeadero salieron de entre los viajeros seis u ocho Guardias Civiles junto a un inmigrante. Nada más salir del tren los agentes comenzaron a cachearlo contra la pared del humilde cobertizo de ladrillo y chapa del andén de la vía 2 y a hacerle preguntas sobre su identidad, lugar de residencia y ocupación. Parece ser que no llevaba encima ningún tipo de documentación y poco después se lo llevaron al cuartel a averiguar su identidad, de donde saldría sin ningún problema en caso de tenerlo todo en regla.

Nunca sabremos el desenlace de este suceso, pero me ha recordado la primera vez que tuve contacto con la Ertzaintza, a raíz de sacar unas fotos cerca del viaducto de mi pueblo hace unos años. Aquel día, un miércoles si no recuerdo mal, salí antes del instituto o no tuve que acudir a clases, creo que por algún tipo de festividad en Beasain o algo similar. Para pasar el rato hacia el mediodía subí al apeadero de mi pueblo a sacar algunas fotos con aquel Samsung Galaxy Mini que usaba por aquella época, aunque al poco rato de llegar el hastío se apoderó de mí y para tener algo entretenido que hacer me decidí a cruzar el viaducto antiguo.

Quien conoce el viaducto, finalizado en 1864 y mantenido en servicio hasta 1995 y que cuenta con 291,5m de longitud y 34m de altura máxima, sabe que algunas de las placas de las pasarelas laterales corren gran riesgo de desprendimiento a causa de la corrosión debido a las décadas de abandono y falta de mantenimiento de éste, así que lo más recomendable es cruzar por la viga que cruza el puente entre las vías, que está repleta de remaches. Evidentemente ir por allí, a pesar de la anchura del puente, da impresión, ya que se puede apreciar la altura a la que estás por las rendijas entre las traviesas de madera, antes tapadas por chapas. Al fin, tras cruzar el puente, llegué al otro lado, donde saqué unas fotos más. 

Hacia las tres o algo antes pensé en volver al apeadero pero pensé que sería más fácil, cómodo y rápido volver por la pasarela del viaducto nuevo, ya que a pesar de que era algo poco frecuente, a veces desde la escuela de primaria San Andrés situada justo debajo pude ver a varias personas cruzar el puente. Efectivamente era más fácil, cómodo y rápido, pero a mitad de camino las vías empezaron a temblar y a emitir el ruido característico de cuando viene un tren, y no cualquier tren, me venía un Alvia a toda leche justo hacia Madrid, coincidiendo con el lado por el que pasaba yo. Seguramente, el maquinista, alarmado, pensó que estaría pensando en hacer una locura o que estaría haciendo alguna locura, así que debió llamar a la Ertzaina. 

Cuando llegué al apeadero estaban esperándome y se acercaban hacia mí. Yo, sin ninguna preocupación, les saludé y me empezaron a hacer preguntas: que  si qué hacía allí en el puente, que si en qué colegio estudiaba, que si a ver si mis padres sabían dónde estaba, que si querían hablar con ellos... a lo que contestaba sin ningún tipo de preocupación e incluso me ofrecí a llamar a mi madre para que bajase de casa a hablar con ellos, pero me dijeron que primero tenían que hacer unas comprobaciones y que fuera bajando andando hacia el pueblo porque en el coche patrulla (un Seat Altea) sólo podía montar en caso de ser detenido. Yo bajé las escaleras y esperé a que el coche bajase del apeadero, cosa que sucedió al poco rato. Me dijeron que podía irme y que tuviera más cuidado la próxima vez. Supongo que comprobaron mi coartada llamando al instituto y se dieron cuenta de que no engañaba a nadie. 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Oleada de avistamientos

Hoy que tenía fiesta he podido aprovechar a lo grande el día. Primero he ido a fotografiar la 470-174 al puente a la mañana, hacia las 11:15. Después de esto he subido andando a Gabiria, siguiendo hacia arriba por la pista que conduce al puente y desde allí he bajado otra vez al pueblo por la carretera. En este paseo, además de pasar un rato placentero caminando por el monte, he tenido la oportunidad de captar unas cuantas fotografías bucólicas de varios caseríos de la zona y disfrutar del agua fresca de la fuente de la plaza de Gabiria.

Hacia el final del paseo, Iker (Renfe449) me ha comunicado que había un especial de Irún a Miranda el cual era de Larga Distancia y tras acelerar el paso para llegar a las cercanías del caserío Udabarro, he esperando una media hora para captar la circulación en el puente de Ormaiztegi. La foto no esta mal, ya que he sacado bastante pocas fotos en este encuadre, pero sabiendo que iba a tardar un poco me hubiera vuelto al encuadre del puente en el cual he cazado la 470. El traslado era curiosamente el de la 252-060 arrastrando la 311-138, que ha pasado hacia las 14:10.

Mi agradecimiento a Iker por el aviso.





sábado, 1 de agosto de 2015

En una posición poco común


La vía 2 de la estación de Beasain está reservada a los trenes en dirección Madrid, pero a causa de un siniestro acontecido en la N-I a la altura de las depuradoras de Legorreta, entre los dos túneles que separan Legorreta e Itsasondo, bloqueó la vía en dirección Irún, así que la línea quedó reducida a vía única hasta que retiraron el vehículo. Como curiosidad, el maquinista de un mercancías en dirección Madrid (la primera circulación que se encontró con el accidente) fue quien auxilió, acompañó al ocupante del vehículo y avisó del siniestro hasta que vinieron los servicios sanitarios. Un buen gesto sin duda que demuestra el buen hacer de muchos de los trabajadores del ferrocarril. En esta fotografía se puede observar a la 447-151 con destino Irún en la vía 2 de la estación de Beasain.



Después, hacia las 18:30 un portacoches Semat a Lezo remolcado por 253-085 se apartó en la playa de vías que algunos quieren hacer desaparecer para especular con los terrenos e inflar más de paso la burbuja inmobiliaria esperando el cruce con el cercanías que yo esperaba en dirección a Brinkola en la playa de vías de Beasain. Si algún día convierten esta estación en un simple apeadero, los mismos que lo hicieron se quejarán por los enormes retrasos que se causarán en caso de  imprevistos. Ya montado en ese cercanías, saliendo de Beasain por la zona de Antzizar estaba apartada una 447 PMR con una 253 en cola y después en Salbatore otra 447 PMR aislada.