Tras descartar el jueves los planes de visitar Miranda de Ebro el viernes, volví a casa para pasar el viernes y el fin de semana en mi tierra. A pesar de la "huelga feminista", en parte pensando que su convocamiento no tendría demasiada repercusión en los medios de transporte, decidí a la tarde salir a dar una vuelta en bicicleta hasta Legorreta, unos 15km de ida y otros tantos de vuelta que a pesar de los varios meses de total desentreno no supusieron para nada un esfuerzo.
La 447-285 a punto de partir hacia Zumarraga a cargo del Cercanías 32766 con destino Brinkola, estacionada junto al viejo y descuidado edificio de viajeros de la estación de Legorreta.
Después de estar unos 20 minutos en la recta del túnel de la vieja papelera (la misma de la fotografía «Advertencias y peligros», donde cuento cómo de tedioso se me hizo el pasar poco más de una hora allí mientras recibía miradas asesinas y bienintencionadas pero impertinentes advertencias del peligro que allí sufría) con no muy buenos resultados fotográficos, el aviso de la supresión de la bajada del pestes que estaba esperando me hizo moverme hasta la estación y aprovechar el viaje para de paso tomar algunas fotografías de los diversos postes de Norte que aún prestan servicio allí y que el 7 de junio cumplirán 90 años en servicio regular, efemérides que espero celebrar subiendo alguna otra foto aquí y un "minirreportaje" sobre los postes con unas cuantas fotografías en mi cuenta de Instagram.
A la vuelta, por Ordizia, me quedé sin cambios en la bicicleta por la rotura del cable y me crucé con la comitiva de la manifestación feminista de dicha población, momento que aproveché también para hacer de reportero y sacar unas cuantas fotos de su paso por la zona de CAF. Poco después, llegando ya de noche a mi pueblo, la luz delantera dejó de funcionar; no era la primera vez y seguramente la causa sea el deterioro del cable que la conecta con la dinamo.
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