jueves, 4 de abril de 2019

Cuán presto, ¡ay, mísero!


Arco Camino de Santiago en Vitoria el 28 de marzo del 2019 a las 19:23.


“...cuán presto huyó, como un relámpago despareció”. Estas líneas de la Romanza de la Duquesa, de la zarzuela “Jugar con fuego” de Barbieri, muy conocida en la versión de Pilar Lorengar por ser usada en un anuncio de Seguros Ocaso hace unos años, concuerdan con las circunstancias de la parada de este Intercity 00280, el Arco Camino de Santiago, menguado y mísero, reducido casi al mínimo, que llega siempre tarde (unos 10 minutos en la toma de esta foto, debido a la avería del enclavamiento de San Estevo do Sil según Gustavo Rivera) y siempre marcha con prisas, acortando al mínimo el tiempo de parada intentando recuperar sin demasiado éxito el tiempo perdido, aunque esta vez el maquinista, al verme apurado para sacar algunas fotos desde el encuadre de fuera de la marquesina, intentó atrasar un poco la salida y salió algo más despacio de lo normal, cosa que es sin duda de agradecer. Ésta es una fotografía que hace unos meses era poco menos que imposible, ya que las condiciones de luz eran bastante malas al ser ya casi de noche, y además, como la locomotora siempre se sale de la zona marquesinada, costumbre reminiscente de cuando llevaba tres coches más como mínimo, las velocidades de obturación necesarias para que saliera nítida hacían imposible el encuadre; sin embargo, en cuestión de meses la cosa cambió de noche cerrada a bonito atardecer. Pero poco se ha ha podido aprovechar este cambio que ha tardado meses en dar sus frutos, ya que el sábado como todos sabemos se cambió la hora adelantando los relojes una hora, así que en menos de veinticuatro horas la cosa habrá pasado de bonito atardecer a (seguramente) incómodo contraluz.  Un repentino cambio que a todos nos beneficia y perjudica a partes iguales, ya que algunos ahora podrán disfrutar de este tren con una luz más benévola, y otros podremos disfrutar de otras circulaciones con algo más de luz, el Surexprés por ejemplo.


Tomada el 17 de enero del 2019 a las 19:27.
Al hilo de todos estos cambios de hora, tiempos, horarios y costumbres, el pasado viernes viajé en el Media Distancia 18063 para pasar el fin de semana con mi familia. Durante el trayecto pasó el interventor, un señor espigado y de pelo corto y cano que usaba unas gafas de leer de plástico y el típico traje de chaqueta y corbata; entonaba con una voz totalmente serena y agradable, casi robótica e hipnotizante, su repetitiva cantinela de “hola, buenas tardes” exigiendo sin llegar a pedirlos esos billetes que debía revisar, la mayor parte de veces sin ni siquiera obtener un simple “buenos días” de vuelta, no digamos ya el “gracias”, más de cortesía que de agradecimiento. Nada especialmente relevante había en él exceptuando su método de validación de los billetes: el troquel de picar. Nada más entrar en el coche, el caballero comenzó a picar los billetes con aquel artefacto que parecía haber sido usado durante bastantes años por su desgastado color, llamando poderosamente mi atención. Lo comenté con mi compañero de viaje, al que el detalle del “pica que pica” le hizo tanta gracia e ilusión como a mí: hacía años que ninguno de los dos veía un interventor picando billetes, ya que desde hace ya casi 10 años para aquí se estila más hacer firmas e incluso rayas transversales con bolígrafos BIC en los billetes, si es que hay billete que pintar, ya que cada vez más usuarios, sobre todo en viajes de Media y Larga Distancia, compran su billete por internet y lo descargan en formato PDF, más por páginas alternativas que por la oficial de Renfe, que ya ha protagonizado titulares de El Mundo Today por sus numerosos fallos. Casualmente el día 1 de abril se instauró tras años de negociación entre el Ministerio de Fomento y la Diputación Foral de Guipúzcoa el sistema de pago por tarjeta Mugi en el núcleo de Cercanías de San Sebastián; veremos cómo se reinventan estos interventores, si tienen algún método para comprobar si un usuario de esta tarjeta ha pagado o no… Dicho todo esto, ésta fotografía marca ya un antes y un después en mi afición, ya que ha sido la primera en ser subida antes a Instagram que aquí.

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