470-025 con el 18061 en Vitoria el 3 de abril del 2019 a las 15:03.
El pasado viernes tuve la oportunidad de viajar en el 18061 y montar en la 470-025 para volver a casa, debido a la oleada de estas últimas semanas. Si bien la experiencia fue extremadamente satisfactoria para mí, para la mayoría de viajeros quizás no lo fuera tanto. Nada más subir al tren, el interventor canoso que comenté en mi anterior foto hizo acto de presencia para avisar a todos los viajeros que aquel tren tenía como destino San Sebastián y no Pamplona, ya que la hora a la que llegó (sobre las 15:10) y el automotor que prestaba el servicio podría llevar a la confusión a más de un viajero navarro, a pesar de que la megafonía y la cartelería de la estación lo dejaban bien claro. Al ver a este señor, las chicas que esta vez me acompañaban, unas estudiantes de mi pueblo, se echaron a temblar: en un principio tenían pensado tomar el 18063 y fueron a la estación para comprar el billete, pero al ver que el 18061 iba con tanto retraso intentaron comprar un billete para este y así volver antes a casa, pero el sistema de venta ya no les permitía comprarlos. Recordaron que una vez llegaron tarde al 18063 y al montar sin billete dicho interventor les echó la bronca, y me dijeron que no se atreverían ni a pedirle el descuento de la tarjeta joven por su mal genio. Dicho comentario me sorprendió, ya que yo las pocas veces que lo he visto lo he notado sosegado, pero ellas desde luego no opinaban lo mismo. Para asustarlas un poco les dije que quizás se acordaba de ellas y que por ello la bronca sería mayor.
La 470 iba ganando lentamente la elevada velocidad que la llanada alavesa permite a las circulaciones; si bien la aceleración y la velocidad punta era inferior a la que alcanzan normalmente las 449 el confort era muy superior en cuanto al ruido de los acabados y la comodidad de los asientos, todo ello contrariado por la falta de plazas y la desajustada megafonía desde la que el maquinista anunciaba las paradas, curiosamente las alavesas en castellano (Alegría, Salvatierra…) y al llegar a Alsasua en euskera (Altsasu, Legazpi…), que asustaba a los viajeros con más sueño, seguramente consecuencia la juerga del jueves, por sus chirridos y su alto volumen. Llegando a Alsasua o quizás antes, mientras nos acercábamos a las nubes negras que ya traían la lluvia a estas tierras, el interventor llegó a nosotros. Sorprendiendo a las chicas, el señor comenzó a emitirles el billete sin rechistar, preguntando si lo iban a querer con el descuento de carné joven, facilitandoles el pago sugiriendo por medio de dinámicos cálculos la entrega de cierta cantidad de dinero para que la vuelta fuera exacta y facilitarles la venta… una de ellas, la que iba a pagar, se quedó perpleja ante sus explicaciones pero entendiéndolo todo y obedeciendo. Tras finalizar, comentaron lo sorprendidas que se quedaron, achacando el mal humor de aquel día a la falta de una buena siesta que quizás esta vez sí que echó.
La 470 iba ganando lentamente la elevada velocidad que la llanada alavesa permite a las circulaciones; si bien la aceleración y la velocidad punta era inferior a la que alcanzan normalmente las 449 el confort era muy superior en cuanto al ruido de los acabados y la comodidad de los asientos, todo ello contrariado por la falta de plazas y la desajustada megafonía desde la que el maquinista anunciaba las paradas, curiosamente las alavesas en castellano (Alegría, Salvatierra…) y al llegar a Alsasua en euskera (Altsasu, Legazpi…), que asustaba a los viajeros con más sueño, seguramente consecuencia la juerga del jueves, por sus chirridos y su alto volumen. Llegando a Alsasua o quizás antes, mientras nos acercábamos a las nubes negras que ya traían la lluvia a estas tierras, el interventor llegó a nosotros. Sorprendiendo a las chicas, el señor comenzó a emitirles el billete sin rechistar, preguntando si lo iban a querer con el descuento de carné joven, facilitandoles el pago sugiriendo por medio de dinámicos cálculos la entrega de cierta cantidad de dinero para que la vuelta fuera exacta y facilitarles la venta… una de ellas, la que iba a pagar, se quedó perpleja ante sus explicaciones pero entendiéndolo todo y obedeciendo. Tras finalizar, comentaron lo sorprendidas que se quedaron, achacando el mal humor de aquel día a la falta de una buena siesta que quizás esta vez sí que echó.
Tomada en Beasain el 5 de abril del 2019 hacia las 16:30.
Al llegar a Beasain la tormenta descargaba con fuerza y mojándome bastante saqué otra foto allí, aunque por las pobres condiciones de luz y el lugar desde el que saqué la fotografía no me convenció lo suficiente como para subirla. Tras la marcha de este Media Distancia abandoné con prisas la estación para ir a comer (o más bien merendar por la hora a la que llegué, aproximadamente las 16:30), con mi “abuela postiza” M.ª Carmen. Ella, amiga de mi madre desde hace muchos años, conoce bien mi afición, y por consiguiente y también por usarlo el mundo del ferrocarril, se sorprendió cuando le enseñé la foto, expresándolo con un sonoro “¡Jesús!”. Recuerdo que antes de que las 470 abandonaran la provincia, tendría yo por aquel entonces más o menos 12 años, viajé a Irún justamente con ella en una de estas unidades, cuando aún eran naranjas si no recuerdo mal. Qué tiempos aquellos...
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