Desde la tala del pinar que tapaba estas vistas, he intentado aprovechar lo máximo posible este encuadre, aunque muchas veces las circulaciones pasan con luz justa o mala por atrasarse, las nubes abren claros... como en cualquier otra parte, pero en este lugar especialmente no he tenido demasiada suerte, y por cosas como esa me quedé sin fotografiar el Arco desde allí. Esta vez tuve suerte, pues tanto la luz como el tren vinieron como debieron, sin embargo, los caprichos de mi vieja Canon hicieron que la foto no estuviera enfocando el frontal sino el lateral. También hay que mencionar que el cielo tuve que pegarlo después por edición, puesto que con el Yognuo de 50mm el ángulo era insuficiente para encuadrarlo: el resultado al menos me satisface, que eso es lo más importante.
viernes, 22 de mayo de 2020
Desde las alturas
La 251-004 arrastra el bobinero Trasona-Irún a su paso por el viaducto de Ormaiztegi, 14-V-2022.
Un Cercanías atraviesa el viaducto de Ormaiztegi en dirección a Irún.
La tradición de plantar Pinus insignis es endémica ya desde hace décadas en casi todo el Norte de Euskadi y el noreste de España, en contraste con la tradición eucalíptica del noroeste. Sin embargo, este tipo de plantaciones forestales ya no son tan rentables para los caseros terratenientes como en la época de las papeleras de Oria, que fueron cerrando sus puertas la pasada década. Aún así, siguen siendo una opción válida de inversión y aprovechamiento de los terrenos. De todas maneras, cabe mencionar que estos pinos, procedentes de América si no me equivoco, acidifican y empobrecen poco a poco la ya de por si ácida tierra en la que se plantan, traen plagas como la de las orugas radiata... una buena medida para contrarrestar estos efectos sería replantar algunos de estos terrenos deforestados con especies locales, entre las que destacaría el Quercus robur, el roble. Al ser acidófilo, se adaptaría fácilmente a las adversas condiciones, daría madera de calidad, y con la materia orgánica que desprenden de sus copas vuelven a enriquecer el sustrato; pero, en su contra, tardan mucho más en alcanzar su total crecimiento, haciendo que la rentabilidad de la inversión se diluya en el tiempo, sea más arriesgada y al final se opte por especies de ciclo más rápido y menor calidad para labores industriales, siendo este el caso del pino concretamente.
Conociendo el ciclo corto de estos pinos, seguramente se dejará descansar el solar por un par de años como mucho para replantarlo otra vez y ser talado de nuevo cuando el pino se haya desarrollado del todo, alrededor de 25 años. Así que quien quiera tomar fotografías de esta guisa, no puede esperar demasiado. ¡al menos si no quiere quedarse sin ellas!
Esta fue otra de las primeras fotos post-confinamiento que tuve oportunidad de sacar, después de subir a trompicones al encuadre tras acabar, con más pena que gloria, un examen online de Historia Antigua: El 310-059 con el herbicida de Comsa, regando las vías a su paso por el puente de Ormaiztegi en dirección a la frontera, 26-V-2022.
Fotografía publicada en el número 325 de la revista Hobbytren, correspondiente al mes de octubre del año 2020.
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